viernes, marzo 03, 2017

Cine

Los realizadores de la serie The Man In The High Castle desecharon la borgeana idea del libro original de Philip K. Dick, ocurrencia solo para escritores, y optaron por un productor de películas como gran dispositivo desestabilizador del sistema. Otra vez la importancia de mostrar, el deber de ver. El cine es el gran documento de los totalitarismos, su gran Capitolio, su Reichstag, su Palacio de Invierno. También su Hermitage, su Louvre, su Museo del Prado, su laberíntica galería de los horrores.

Hebras

Apenas desde el pasado verano, cuando surgió en Richmond, Virginia, la editorial Casa Vacía viene lanzando volúmenes de alta calidad y me consta que lo que está en proceso para este año no quedará a la zaga. Repaso aquí tres de las más gratas sorpresas que esta primera mesada me ha suscitado.
En Diario de Cuba.

lunes, enero 16, 2017

Dos fragmentos

En Diario de Cuba, fragmentos de "Asilo en Brazos Valley", nuevo poemario en el que trabajo:

Desde la autopista un alto obelisco. Nos detenemos pero no en los detalles. Es casi noche, bastante claridad todavía. Veamos por qué se dice que ahí comenzó todo. Batallas de antiguos habitantes del Valley por alcanzar un giro, la condición pedánea, un desprendimiento de lo conocido. De sus muertos también bebieron.

En Hypermedia Magazine, fragmentos de "Diario de Olympia Heights", ya concluido y de próxima aparición: 

Hacia la costa, Olimpia crece en sentido vertical. Abundan torres. Pero tierra adentro, está creciendo endógenamente, hacia su interior, se está tugurizando. Todo lo que tiene que ver con Cuba acaba siendo endógeno. No es posible encontrar paisaje menos atractivo que estos viejos vecindarios, con sus casas clamando por una fumigación, no ya reconstrucción. Eso, lo precario. El sentido total de un estatus.

jueves, enero 12, 2017

Dádiva

Poco va quedando ya de aquel viejo diseño del mundo que hemos conocido.
La vieja administración Obama derogó hoy aquella disposición presidencial conocida como "pies secos, pies mojados". Cabe pensar que de tener un poco más de tiempo se hubiera llevado por delante la Ley de Ajuste después de convertir al ineficiente embargo en poco más que un manojo de regulaciones anémicas que no hieren ya a nadie.
Lo más molesto de todo es ese lenguaje que hemos permitido que se imponga, ese "no hablar en plata", ese idioma lerdo tan siglo XXI, tan Starbucks, tan falso como una prótesis. Esta jerga neo de políticos de izquierda que tienen a Obama como su non plus ultra y que han terminado poniendo los deseos de libertad de cientos de miles de personas a la altura de una nota al pie de página. Nada aquí ha sucedido, creo que quieren decir, porque venimos de una historia tan conjunta como esa declaración. 
Y claro, hay un asunto clave de timing en esta decisión. Es ingenuo pretender que el presidente norteamericano consulte a otros más que a sus asesores sobre estos movimientos. Pero qué significa lanzar esta declaración apenas a ocho días de dejar su cargo. No tiene ningún sentido explicarlo fuera del perímetro electoral. Se perdieron las elecciones, está en peligro la continuidad de la mayoría de sus políticas, ahí nos deja como gris dádiva un fruto fétido.
Todo se ha vulgarizado de tal modo que muy poco cabe ya esperar de ninguna de las dos orillas. En Cuba se irá acomodando una nueva élite militar, empresarial y familiar cuyo nexo mayor con la democracia será adquirir una propiedad de veraneo en el sur de la Florida. Y que le lleven allí una edición en español de The New York Times, si tal cosa existiera todavía, para asomarse a ella con un café con leche en la mano, convencido de que al fin tanta normalidad trajo su provecho.

O'Farrill

El hijo del gran Chico O'Farrill se llevó las cenizas de su padre para que descansen en La Habana. No hace falta tener muy buena memoria para recordar que Chico formó parte muy ilustre de la camada de músicos a la que el régimen cubano no se cansó de denostar y considerar escoria humana. 
Me tiene bastante sin cuidado si el hijo de Chico es anti Trump, pro Obama o embajador musical de la normalización, allá él con sus lealtades, lo que no sé es por qué, de algún modo, quiere hacernos creer que eran también las de Chico.
En Diario de Cuba.