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lunes, septiembre 28, 2026

Escobar

 


En los anales de la poesía cubana, la obra de Ángel Escobar recobra espacios no explorados para la palabra desde la irrupción del Grupo Orígenes en 1944. En esa larga travesía hacia la articulación de un discurso lírico absolutamente personal, el poeta nos dejó testimonio de su mundo, sus obsesiones, las desventuras de lo humano, porque de eso se trata al escribir poesía, de revelar las sombras que nos aguardan cual si se habitara a perpetuidad “la oscura noche de San Juan” que reclamaba José Lezama Lima.

Abuelo, padre, madre, hermano mayor. El primer poema de su primer cuaderno publicado —“Libro primero” de Viejas palabras de uso, de 1978—, algo así como el pórtico de toda su poesía, evoca esas figuras familiares, las hace revivir en el territorio de la memoria, re-edifica el entorno donde nace/crece el niño que será poeta y evocará, además de a seres que poblaron su existencia, el caos de una vida en los bordes.

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martes, junio 23, 2026

Trapiello

 


Andrés Trapiello ha anunciado que en la primavera de este año llegará un nuevo tomo de sus diarios, el número 25. Se llamará «De todo tiene», una frase extraída del Quijote. Cuando el ingenioso hidalgo llegó a Barcelona, en el famoso pasaje de la cabeza parlante, uno de los más memorables de la novela, le preguntó si lo de la cueva de Montesinos había sido verdad o mentira y tal fue la respuesta de aquel cervantino adefesio, la cabeza, digo, que respondió: De todo tiene.

La frase es buen corolario para esos libros que Trapiello ha querido publicar bajo el título de Salón de pasos perdidos, sus diarios, que son, como le gusta al autor decir galdosianamente, «novela en marcha». He empleado muchas horas de mi vida leyendo estos libros. Los he buscado aun cuando algunos no están a la venta en ningún sitio; he hecho amigos en varios lugares solo porque profesan la misma culpable inclinación, he sido bloqueado de grupos de lectores donde no se admite un comentario fuera de la norma, he pagado bastante por envíos desde España, han llegado a casa cajas con toses y fiebres europeas, en plena pandemia, y hasta algún atisbo de tráfico de muñecas sexuales, que al final no eran tales, se ha colado en los trasiegos.

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sábado, junio 06, 2026

Salinger

 


De todos los escritores que se ocultaron y dijeron no (para ponerlo en modo Vila-Matas), Salinger parece ser el más atractivo y por alguna razón que acaso llegamos a intuir. Es autor de culto y su nombre se menciona en series de televisión por el estilo de Friends. Un icono pop, todo lo que no quiso.

Hemingway creyó ver en Mark Twain al padre de la literatura moderna norteamericana con su Huck Finn. Montado en esa corriente, para David Lodge los personajes de Salinger descienden directamente de allí, sólo que con un grado mayor de sofisticación. En cuanto a Harold Bloom, aunque ha dicho que su destreza estilística está fuera de toda duda, se nota mucho que no lo tenía en alta estima. Nos dejó saber que era un escritor agotado.

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viernes, marzo 06, 2026

Mudanzas


En los  
Cuadernos de apuntes de Martí me encuentro la referencia a William Brewster, uno de los peregrinos del Mayflower. Dice que llegó a las costas de Norteamérica con 245 libros y que no era, por cierto, el que más libros traía. Hombre educado en Cambridge, había aprendido griego y latín, y se dice que viajó incluso con su mesa de trabajo, que se exhibe hoy en el museo de Plymouth. ¿Qué saben de la verdad los que hablan contra los libros?, se pregunta Martí.  

Me interesa mucho esta idea, no tanto de la fundación de una nación a partir de un cargamento de libros, que también, sino la de las mudanzas, el viaje con libros, sobre todo cuando éstos son como piezas de la vida de uno, capítulos de una biografía a los que solo uno da importancia. Estoy siempre rumiando estas cosas a partir de que cada mudanza a las que he sometido a mi familia ha sido una de libros.  

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jueves, marzo 05, 2026

Colisiones



Me gustaría mucho llegar a una librería americana y encontrar libros de Pre-Textos, Atalanta, Ladera Norte (proyecto editorial que dirige Ricardo Cayuela en España). Los trasiegos electrónicos nos ayudan a mitigar algo de esas apetencias no satisfechas, pero las posibilidades de una normalidad en el comercio libresco entre España y Norteamérica no parece que vaya a mayores.

Soy muy tozudo con esas prácticas. La semana pasada recalé en Dallas y a poco de llegar me fui a un Barnes & Noble que había por allí. La sección de libros en español era miserable, de una pobreza hartante, confinada a la última esquina en el segundo piso, al lado de las cacharrerías que ya no interesan a nadie.

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domingo, agosto 10, 2025

Apuntes de un lector de novelas gráficas


En una nota de George Steiner sobre un libro de Alberto Manguel encuentro la mención poco menos que peyorativa del lector de cómics como una suerte de no-lector. Steiner no apunta exactamente a un lector específico, sino que se refiere a esos miles de hombres y mujeres “que simplemente descifran los titulares de la prensa o le echan una ojeada a los cómics”.

La idea del historietismo como abaratamiento del acto de leer yo diría que es muy antigua, pero ¿de dónde proviene? Acaso de la infancia, de nuestros primeros pasos como lectores que se sienten atraídos por unos artefactos que conjugan textos e imágenes o dibujos. Guy Davenport ha recordado que el primer libro que leyó fueron las tiras de las aventuras de Tarzán. Entraríamos aquí entonces en un terreno donde serían necesarias ciertas precisiones que el mercado del libro ha delimitado bien, y perdonen mi didactismo: cómics para lectores infantiles y cómics para adultos.

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martes, julio 29, 2025

El ruido de los libros

 


Conocí a Luis Felipe Rojas un día en que quería dirimir a golpes una disputa con algún otro estudiante. Venía del servicio militar y guardaba ciertas cicatrices de escaramuzas que era mejor olvidar. Sé que no fue esa la primera vez que nos encontramos, pero la memoria insiste en recordar esos trasiegos. Eran los años noventa en una residencia universitaria de Santiago de Cuba, es decir, todos pasábamos mucha escasez de todo, pero nos unieron los libros, la poesía y una fe en el poder de la amistad que se mantiene intacta.

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lunes, julio 21, 2025

Booktubers

La última vez que vi a un booktuber estaba hablando pestes de Mario Levrero porque a quién se le ocurre ponerse a escribir un libro como La novela luminosa sin tener nada que contar. Me surgió entonces la pregunta de quién es el público de los booktubers, pero ahí sólo podría emitir algunas conjeturas. Varios de esos videos tienen centenares de comentarios en los que la mayoría expresa sus experiencias sobre el libro comentado o lo que opina sobre el video en particular, también recomiendan otros libros.

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domingo, julio 06, 2025

Fascinación por el abismo

 


Intento leer con cierto orden. Gasto tiempo manipulando los libros. Elaboro planes de lectura: novelas del siglo XX, autores del XIX, filosofía, poesía. Pero no leo para que un maestro apruebe lo que hago, no leo para hacer bien una tarea. La disciplina de un lector se desactiva en algún momento del día. No siempre es posible pensar que uno está haciendo los deberes. La angustia de leer no debe confundirse con la ansiedad por leer. ¿Leyó o no leyó Montaigne las Confesiones de San Agustín? Un investigador dice que no. Otro, un escritor, dice que sin esa lectura no hubiera existido un libro como los Ensayos. Uno, cuando madura, descubre con facilidad lo fácil que es detectar cuándo alguien miente sobre las lecturas. Nos pasa un poco como con la música. Al que no le gustaba un género determinado en su juventud, ¿por qué debería sentir vergüenza de su ignorancia cuando, viéndose en medio de un grupo de eruditos sobre, pongamos, la historia del rock, no puede aportar ni una interjección? No puedes hacer mucho con esa información sobre las pobres lecturas del otro. Habrá leído cosas que no has leído tú, habrá ganado cosas que no has podido ganar tú. Cuando uno tiene, digamos, cincuenta años, le gusta decir que ese libro lo leyó con veinte. Puede que sea cierto. Pero la pulsión por no quedar como un pobre ignorante en lecturas básicas puede acaso más y entonces se sale al paso de esa forma. Ya lo he dicho antes: entrar a la universidad cambió profundamente mi percepción de la vida. Comencé a leer, a leer en serio, y esa temporada dura hasta hoy. No he parado. He tenido estaciones vacías, de inseguridad y bruma total, como aquellos primeros meses tras salir de Cuba y llegar a Texas. Un estado de aturdimiento a la par que de develamiento, de descubrimiento y desconfianza que por suerte pasó muy pronto con el nacimiento de un hijo y el ingreso a estudios doctorales en una universidad.

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Y dos.

Foto: Martha Ma. Montejo, Raptis Rare Books (Palm Beach FL)


lunes, junio 30, 2025

Cuestionario JE

 


Habrá que escribir un tratado sobre la importancia, freudiana o no, del “haber leído”. Todo buen lector quisiera haberlo leído todo o casi todo. De Dostoievski leí Los hermanos Karamazov  muy temprano, sin embargo Crimen y castigo  fue una lectura ya adulta, lo mismo que el Quijote  y La montaña mágica. Como soy dado a las listas y otra minucias (llevo un registro preciso de cada libro que tengo en mi biblioteca, con sus índices, datos editoriales y precios), una vez comencé a anotar los escritores más o menos famosos de los que nunca he leído nada. Me llené de vergüenza. Ahora, siendo honesto, ¿quién en un encuentro con conocidos, cuando es preguntado por cierto libro, no dice: lo leí de joven? Nadie debería sentir pena porque en lugar de todo Balzac o las sagas de los Thibault y José y sus hermanos, se distrajo leyendo Sostiene Pereira, El tercer Reich, Canción de tumba, Boarding Home, Seda, La  uruguaya, Stoner, Cómo me hice monja o Temporada de huracanes, buenas novelas todas que quizás no pasen a formar parte de ese engendro maldito llamado “historia de la literatura”.
Vaya si he sido renuente a contestarlos, pero al final respondí el Cuestionario Jonathan Edax que hemos creado en Bookish & Co. 
 

jueves, mayo 15, 2025

Las cartas del Boom

En la portada de Escritores, su vida y sus obras, uno de esos "coffee table books" cuya producción cuesta un huevo, pero luego te los encuentras por ahí a precio de remate, aparece García Márquez enfundado en un traje gris, camisa negra debajo, hablando por teléfono. Pensé que había dejado de ser un escritor para convertirse más en el icono perfecto para la portada de esos libros, el arquetipo del autor latinoamericano, metido en una cueva, haciendo escasa vida pública, desenfadadamente de izquierdas, no comportándose como un intelectual y publicando libros que se venden como chorizos gracias a un aparato publicitario que no desprecia ni las maniobras de las academias ni los ademanes de la política. Sus últimos libros dejaron de importar, pero la leyenda insiste en permanecer.

García Márquez es el Maradona del boom, todos querían celebrarlo, pagarle el trago. Vargas Llosa es el ciudadano del mundo, hablador de lenguas, columnista de los principales periódicos, todavía más que el glamouroso Carlos Fuentes, carne de embajadas y brindis nocturnos en azoteas vip. A Vargas Llosa no se le ofrecían embajadas: quería ser presidente del Perú y por suerte no lo consiguió, sólo los dioses saben qué habría sido de él si lo consigue.

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domingo, abril 20, 2025

Vargas Llosa



Hay nuevo proyecto en línea, que co-dirijo con mi estimado Pablo de Cuba. Allí ha aparecido este domingo mi despedida a Mario Vargas Llosa:

Puedo hablar por aquel lector que fui —no estoy seguro siquiera de que seamos ya la misma persona—, y decir que el intelectual Vargas Llosa nos inspiró un modo de actuar ante los tiempos que vivíamos, el escritor nos inoculó la persistencia y también ejercicios de admiración hacia nuestros maestros literarios, y el hombre político nos condujo a poner la honestidad y la coherencia como principios anclados en la experiencia, aunque trasciendan muchas veces el estrecho marco de lo que hemos vivido. Yo estudié Periodismo, pero escribía poesía, y vi en Vargas Llosa que no había que especializarse en algo, sino sentir curiosidad por todo. Cuando me preguntan por qué abundan los libros de historia, ensayos sociopolíticos y biografías en mi biblioteca, siendo como soy un lector de ficciones, cosa que también de alguna forma le debo a él y a su saber novelístico, digo que porque me interesa todo, porque quiero todo, aunque no alcance la vida.

Para seguir leyendo, aquí.

Y de paso, les dejo algunos de los mejores obituarios —mejores para mí, para el lector que soy, desde luego— que he leído en estos días y que no son de pago:

Ricardo Cayuela G.

Alonso Cueto

Daniel Gascón

José Carlos Llop

Hernán Migoya

Fernando Savater

Andrés Trapiello

Leonardo Valencia

En la revista El Gatopardo

Bonus: Arturo Fontaine sobre el funeral; una tal Carla de La Lá (o quién sea que esté detrás de ese glamouroso seudónimo)


domingo, marzo 02, 2025

La llamada

 


Quiero contar todo "desde un lugar distinto", le dice Leila Guerriero a uno de los testimoniantes, uno que se niega a hablar porque no confía o porque no tiene mucho sentido volver sobre el tema de los secuestrados durante la dictadura militar. Pero ese lugar, ¿cuál es? El libro es esa búsqueda, la respuesta a esa pregunta. Lo cierto es que uno como lector trata de imaginar el mapa de Silvia Labayru como intentando entender, de descifrar lo ininteligible. No es posible. Chica bellísima que vivió en Texas y admiraba la cultura norteamericana, de familia de militares, se enrola en las células de la extrema izquierda en Buenos Aires, acaba secuestrada y colaborando de una forma que nadie llegaría a sospechar, viajando a Brasil y México, dando a luz a una hija que es luego entregada a sus abuelos y Labayru visitándola y estando con su marido, acostándose con sus captores y haciendo un trío con la mujer de uno de ellos, y regresando a su cautiverio por sus propios pies. ¿Qué encierro era ese?

La historia escrita en enciclopedias, en fríos documentos o largas monografías rara vez recoge los momentos de dudas, lo injusto de un relato asentado con los años, nunca lo va a hacer como sí lo hace la literatura. En mañanas de domingo me pongo a jugar buscando esas asimetrías de la historia para ir un poco a la contra de aquellos que siempre dicen que todas las dictaduras son iguales. Hell no! No lo son. Todas son terribles, sí, pero también lo es cada una a su manera. Conozco yo una muy bien: la cubana. Ni por asomo los militares cubanos mandarían a una prisionera a una oficina en París a hacer ningún trabajo (Cuqui Carazo), esa se pudre en una mazmorra o se expulsa del país tras 25 años en una cárcel.

Hay una forma torcida y muy frívola de leer este libro y es la que insiste en ver sólo su perfil denunciante o su trasunto feminista: ¡a ti también te denuncia, estúpido! Esto no va del mural de tu partido ni de tu combativa cuenta de Bluesky, todo ese mundo de las consignas revolucionarias que te sembraste en la cabeza y que es el mismo que marginó a todas las Labayru de ayer y hoy y que censura y ningunea —o literalmente ataca— sin mucha compasión a quienes no siguen su dictum. Va de cómo es la vida en realidad, no de cómo quieres tú que sea para satisfacer tus húmedos sueños doctrinales.

Leí La llamada en primer lugar porque me gustan mucho los libros de Guerriero, me gusta su inteligencia al pensar el libro que va a escribir, su contención, su manera de elaborar, de construir la prosa tan lejos siempre de toda posibilidad de parrafada doctrinaria. En este fui marcando varios pasajes en la pantalla, a veces sin saber muy bien por qué. Marqué pasajes extensos, como el de la muerte de Silvia Lennie y la decisión de qué hacer con el cuerpo, el de la violación por parte del matrimonio González, el testimonio de Astiz, la explicación de Labayru de por qué no podía escaparse de la ESMA, la mención al libro Recuerdo de la muerte, de Bonasso, un personaje que siempre me pareció detestable por su relación con el castrismo. Marqué también algunos diálogos.

Siempre me llamó la atención la gran operación de propaganda que elaboró la izquierda alrededor de la dictadura militar y el escamoteo del caos de las guerrillas urbanas argentinas de los años 70, fueron varias las veces que vi a Hebe de Bonafini abrazar a Fidel Castro. Por eso sentí que este libro me aportaba otra perspectiva porque va de eso, de desmontar ese andamiaje que asignaba heroicidades y traiciones sin reparar en grises. Labayru, que con 18 años había sido montonera, repite en el libro: menos mal que no tomamos el poder, habría sido catastrófico, y se da a criticar la forma en que la cúpula dirigente, que se quería guevarista, pero al final eran tan castrista como cualquier otra, dejó tirada a su base mientras los jefes salvaban su pellejo.

No sé si es el mejor libro de Guerriero. A mí me gustaron mucho Los suicidas del fin del mundo y La otra guerra, aunque no son equiparables en extensión, y sus columnas semanales son piezas de la más alta prosa escritas siempre "a la contra" desde ese pequeño lugar que ocupamos en el mundo. En cambio, sí es un libro que propone volver la vista atrás y repensar lo andado.


miércoles, febrero 07, 2024

Los intrusos


Uno de los mayores documentos de de la “cosa” cubana es una película titulada Nadie escuchaba (1984). Podemos resumirla diciendo que los testimonios sobre la represión castrista no encontraban receptores. Es un documental sobre el silencio.

Cuarenta años después de estrenada, leo en Los intrusos que su autor, Carlos Manuel Álvarez, se autoimpuso el silencio como forma de enfrentar a la policía, a sus interrogadores. Es contradictorio ese mutismo, si nos percatamos de que el estilo de Álvarez se localiza en las antípodas de toda mudez. Sin embargo, el gran acierto del libro es ese: poner el centro en esa desconexión.

El silencio es lo que el poder no puede soportar, porque sólo puede recurrir a él quien no teme. Silencio es tajo. Es no establecer ningún nexo con esos otros. Si Dios es Abismo y es masculino, junto a él reposa el Silencio, una entidad femenina, y quedan de este modo hermanados, como ha vistoPietro Citati. 

El silencio es el Gran Restaurador. El silencio afea. Durante demasiado tiempo la lucha de los cubanos contra el régimen totalitario ha sido algo así como un “acontecimiento sin testigos”. No es que no haya habido voces, es que esas voces han clamado en el desierto. 

De lo que no se puede hablar, mejor callarse. Pero en el caso cubano, nos ganan por cansancio, porque vaya si se ha hablado. Si después de medio millón de libros sobre los crímenes del comunismo hay que seguir hablando para confrontar y denunciar, es que todo lo transitado, si no ha sido en vano, al menos es apenas nada.

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martes, agosto 15, 2023

Inge & Omar


Omar Santana nos trajo este retrato de Luna, "gata arrabalera", como le dice M. Estuvo con Inge en nuestra casa y ya extrañamos esos días intensos en los que hablamos mucho, comimos y bebimos, al principio con ciertas mesuras y ya al final como si no nos importara nada más en el mundo que la gran epopeya de las comidas y las bebidas.

Los llevamos al Museo de Arte Crystal Bridges a ver un Hopper, pero Omar se nos rezagó ante un Rockwell. Luego fuimos al downtown y vimos que estaba muy animado porque era la fiesta del "first Friday" y habían instalado una tarima y había niños cantando y carpitas blancas con anuncios. Hacía un calor de infierno, nos metimos a comer en un restaurante mexicano y luego a un café fancy y compartimos mesa con una señora que padecía una enfermedad neurológica y estaba allí promoviendo su empresa que hace generosas donaciones al hospital del condado.

Inge y Martha se iban a hacer fotos y a comprar especias, cacharros de cocina o zapatos para las hijas y Omar aprovechaba para hablarme de Caibarién y yo de Cueto. Le conté que en mi primer libro el editor cambió por error mi lugar de nacimiento y de alguna manera, como resultado de ese error, fui expulsado para siempre de aquel pueblo que nadie lleva en la memoria como yo porque nadie puede escribir mejor lo que yo allí viví.

Estábamos en eso cuando vio un mensaje que le había llegado tres días antes: una revista digital le cancelaba sus colaboraciones, que era una de las principales razones para que muchos lectores se asomaran a esa revista. Le dije que quedábamos hermanados también por eso: a mí me liquidaron un libro por una cantidad tan irrisoria que apenas si alcanzaba para comprar alguno que me interesara. Y que después de mucho zapatear por fin había encontrado una que tiene por costumbre pagar, ¡y con puntualidad!, las colaboraciones de quienes vivimos fuera de aquel desbarajuste llamado Cuba.

Omar va a dibujar todo eso y más, y lo que sea que resulte de ahí nos lo vamos a perder todos porque no pinta para nosotros sino para su padre, campesino, pescador y hombre-que-lo-hace-todo, como era el mío, y también y sobre todo para unos fantasmas que ninguno de nosotros sabrá jamás.

Conocí a Inge en los años 90. Sé que era ella porque ese nombre nunca se olvida y porque era bella y muy delgada y porque fue la primera mujer que vi con las axilas sin depilar. Luego se fue a Perú, fue madre y ayer estaba aquí hablándonos de sus hijas que ya son grandes.

A Omar le dije que yo era un pobre lector de treinta años con recurrentes ataques poéticos cuando comencé a ver sus colaboraciones en aquel Herald de los dos mil. A mí vino una vez un enviado del más allá a decirme que este encuentro estaba pactado para un tiempo futuro, pero yo, como es lógico, no lo creí.

De todos esos miles de libros que hay en casa, a Omar le interesó uno solo: una vieja edición de tapa dura del Velázquez de Ortega que me traje de Cuba y está bastante bien conservada. Eso dice mucho de un pintor formado en San Alejandro. Vi que alzó los ojos del libro, levantó en silencio una mano y la chocamos entre tequilas y manjares que M. no se cansó de prepararles.

Creo que si no fuera por nuestras mujeres no nos hubiéramos encontrado nunca. Eso no lo dijo el enviado.