sábado, diciembre 15, 2018

Otoño

La renuncia, más que la incapacidad, a tratar de dar coherencia o consistencia a un discurso crítico es lo que anima estas notas, que se quieren más como instantes o fracciones de una conversación escuchada tras un biombo que como serenos fragmentos de unas disquisiciones sobre la imposibilidad de articulación de un arte de leer. Toda escritura es siempre arbitraria y apunta al caos. Es inútil aspirar a un ordenamiento desde la escritura, dado que esta es por naturaleza implosiva, sistematiza el absurdo de dar coherencia a universos ficcionales e incide en la imposibilidad de anhelar comunicar algo.