viernes, marzo 06, 2026

Mudanzas


En los  
Cuadernos de apuntes de Martí me encuentro la referencia a William Brewster, uno de los peregrinos del Mayflower. Dice que llegó a las costas de Norteamérica con 245 libros y que no era, por cierto, el que más libros traía. Hombre educado en Cambridge, había aprendido griego y latín, y se dice que viajó incluso con su mesa de trabajo, que se exhibe hoy en el museo de Plymouth. ¿Qué saben de la verdad los que hablan contra los libros?, se pregunta Martí.  

Me interesa mucho esta idea, no tanto de la fundación de una nación a partir de un cargamento de libros, que también, sino la de las mudanzas, el viaje con libros, sobre todo cuando éstos son como piezas de la vida de uno, capítulos de una biografía a los que solo uno da importancia. Estoy siempre rumiando estas cosas a partir de que cada mudanza a las que he sometido a mi familia ha sido una de libros.  

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jueves, marzo 05, 2026

Colisiones



Me gustaría mucho llegar a una librería americana y encontrar libros de Pre-Textos, Atalanta, Ladera Norte (proyecto editorial que dirige Ricardo Cayuela en España). Los trasiegos electrónicos nos ayudan a mitigar algo de esas apetencias no satisfechas, pero las posibilidades de una normalidad en el comercio libresco entre España y Norteamérica no parece que vaya a mayores.

Soy muy tozudo con esas prácticas. La semana pasada recalé en Dallas y a poco de llegar me fui a un Barnes & Noble que había por allí. La sección de libros en español era miserable, de una pobreza hartante, confinada a la última esquina en el segundo piso, al lado de las cacharrerías que ya no interesan a nadie.

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miércoles, marzo 04, 2026

La biblioteca en llamas



En el año 2021, en plena pandemia de Covid 19, se inauguró en Fayetteville (Arkansas), donde vivíamos entonces, la monumental expansión de la biblioteca pública. Quedó el viejo edificio reconvertido en una funcional y laberíntica mole de cristales, acero y concreto que costó unos 50 millones de dólares. La mitad de ese dinero se la sacaron a los contribuyentes a base de subir los impuestos sobre la propiedad. La otra mitad salió de una campaña de recaudación privada.

Fui muchas veces a esa biblioteca antes y después de su remodelación. Abrieron un espacio bastante amplio de venta de libros —Friends of the Library Bookstore, se llamaba— a precios muy bajos, una práctica que veo también en las bibliotecas de Houston, aunque paradójicamente, siendo esta una ciudad tan gigantesca, con una capacidad muy reducida, a veces apenas un estante.

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