Andrés Trapiello ha anunciado que en la primavera de este año llegará un nuevo tomo de sus diarios, el número 25. Se llamará «De todo tiene», una frase extraída del Quijote. Cuando el ingenioso hidalgo llegó a Barcelona, en el famoso pasaje de la cabeza parlante, uno de los más memorables de la novela, le preguntó si lo de la cueva de Montesinos había sido verdad o mentira y tal fue la respuesta de aquel cervantino adefesio, la cabeza, digo, que respondió: De todo tiene.
La frase es buen corolario para esos libros que Trapiello ha querido publicar bajo el título de Salón de pasos perdidos, sus diarios, que son, como le gusta al autor decir galdosianamente, «novela en marcha». He empleado muchas horas de mi vida leyendo estos libros. Los he buscado aun cuando algunos no están a la venta en ningún sitio; he hecho amigos en varios lugares solo porque profesan la misma culpable inclinación, he sido bloqueado de grupos de lectores donde no se admite un comentario fuera de la norma, he pagado bastante por envíos desde España, han llegado a casa cajas con toses y fiebres europeas, en plena pandemia, y hasta algún atisbo de tráfico de muñecas sexuales, que al final no eran tales, se ha colado en los trasiegos.
